lunes, 28 de abril de 2008

3000 PEREGRINOS EN LA I ASAMBLEA INSPECTORIAL Mª AUXILIADORA EN LA CATEDRAL DE SEVILLA

What’s happening?”, “What’s this?”, no paraban de preguntar los guiris que, cámara en ristre, merodeaban por los alrededores de la catedral de Sevilla en la mañana del domingo 27 de abril. Porque ver a una multitud más que sonriente, engalada de celeste y rosa, con cientos de banderas y fulares al cuello de los mismos colores, saliendo por la Puerta del Príncipe los unos, del Perdón los otros, de los Palos otros tantos, no es habitual.

Sevilla, la mariana ciudad, ha acogido uno de los eventos más singulares que su historia religiosa reciente pueda recordar: la primera Asamblea Inspectorial de las asociaciones de María Auxiliadora de Extremadura, Andalucía y Canarias. Sí: también de La Orotava, de Las Palmas y de La Cuesta se han hecho presentes, por primera vez en su historia, algunos devotos de María Auxiliadora. Pocos numéricamente, en medio de esa marea humana de más de tres mil personas, pero profundamente enamorados de la Virgen de Don Bosco.

Y Don Bosco centró en gran medida las palabras del Cardenal Arzobispo de Sevilla, monseñor Carlos Amigo en su homilía, en la que fue glosando además el texto del apóstol Pedro: “Cuando vayáis llegando a la Trinidad, la gente extenderá sus manos hacia vosotros y os pedirá: Dadnos razón de vuestra esperanza, dadnos razón de vuestra alegría.” También las palabras del Consejero Regional para Europa Oeste, José Miguel Núñez, al agradecer la acogida de fray Carlos “en su casa, que también es la nuestra”, denotaban las recientes experiencias del Capítulo General 26, que ha invitado a toda la Familia salesiana a hacer un camino de retorno al Don Bosco más genuino, al Don Bosco de Valdocco.
Y desde Valdocco llegaban también –ya en el Santuario trinitario de María Auxiliadora– las palabras del rector de la Basílica primaria de Turín, adhiriéndose a esta magna celebración. Palabras que hacía llegar don Eusebio López, mientras José Miguel Núñez transmitía el saludo afectuoso de don Pascual Chávez, Rector Mayor de los salesianos, a todos los concurrentes.

Quien no lo haya visto, tiene difícil comprender la magnitud del evento. La catedral, acogedora, como casa de todos los cristianos que es. Las céntricas calles de la ciudad, asombradas por el testimonio público de fe que las ADMAs han dado una vez más. El santuario, a reventar: ¡cuánta gente cabe bajo el manto de la Auxiliadora!

Con una palabra de agradecimiento a tantos y tantos que, desde la asociación local de la Trinidad, han preparado esta primera Asamblea, ya muchos miran a la segunda. El listón está bien alto… La ilusión y el cariño a la Virgen, ¡más todavía!